En sus comienzos, la enfermería y el cuidado de los pacientes era una labor intrínsecamente ligada a la Iglesia. Por eso tras la reforma protestante, entre los años 1600 y 1800, la enfermería perdió prestigio y fue relegada a las personas de bajos estratos sociales, casi por obligación. "La enfermería era casi un castigo que realizaban antiguos enfermos o presidiarios. Estar cerca de un enfermo era algo denigrante que nadie quería hacer", explica Clara Cullen, sentada en el cálido jardín de invierno que tiene el área de Cuidados Paliativos del hospital Enrique Tornú. "Acá acompañamos al paciente cuya recuperación es difícil o imposible.