En un momento en el que el Gobierno intenta tapar las millones de caras de la pobreza, se torna fundamental llevar el foco de la discusión a cómo romper con el círculo de la exclusión que lleva a tantas familias a vivir sin sueños de mejora y a conformarse con un porvenir precario.
Porque no estamos hablando sólo de la situación en la que pasan los días demasiados argentinos, sino también de hipotecar el futuro de todos los niños y jóvenes que aún hoy no tienen sus necesidades básicas satisfechas.