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lunes, 13 de enero de 2014

La satisfacción de ayudar

Hay una tarea en la que todavía, a pesar de su creciente importancia, las sociedades no han reparado lo suficiente, y es el papel que cumplen hoy los voluntarios.


Es cierto, las Naciones Unidas han reconocido el 5 de diciembre como el Día Internacional de los Voluntarios; también muchas empresas multinacionales consagran un día específico para que tanto autoridades como empleados unan sus fuerzas en tareas de voluntariado, y este es un fenómeno que va en aumento.

Pero, ¿quién es un voluntario? ¿Cómo definir, y hasta clasificar, a esa persona cuyas ganas de ayudar al otro, su compromiso y energía puestos en el destino del otro, de su prójimo que lo necesita, lo llevan a actuar y también a contagiar esa solidaridad activa? Estas personas, ¿tienen una forma distinta de ver el mundo que les permite acercar soluciones allí donde muchos sólo ven problemas, y además problemas insolubles?

Un reciente trabajo, dado a conocer el jueves último, de la organización Voices! Research and Consultancy se centró justamente en este nuevo actor social, buscando entender el modo en que los voluntarios viven y sienten su actividad. El sondeo de carácter nacional se realizó mediante cerca de 1000 entrevistas cara a cara en población adulta de todo el país en noviembre último, y se complementó con entrevistas en profundidad a trabajadores voluntarios. Los principales resultados indican que dos de cada diez argentinos manifiestan haber realizado trabajo voluntario en los últimos doce meses; ese porcentual crece en el interior (19% contra 14% en Capital Federal y 8% en el GBA). El promedio de horas semanales dedicadas a este tipo de tareas es de ocho horas.

El estudio arroja también otro tipo de resultados, que van mucho más allá de los meros números: los trabajadores voluntarios tienen niveles de satisfacción altísimos con su labor. Un 92% declara estar satisfecho (muy o bastante) y casi 6 de cada 10 están muy satisfechos (58%). Si bien la amplísima mayoría en todos los segmentos está satisfecha con su labor, se destaca el nivel de satisfacción que genera este tipo de tareas entre las mujeres voluntarias (63% vs. 51% de los hombres voluntarios están muy satisfechos) y los voluntarios de clase baja (68% muy satisfechos).

En la nota de tapa de este suplemento, una de las voluntarias entrevistadas dice sobre su tarea: "Me llena de felicidad". Quizás aquí esté el secreto de este protagonista de un cambio social que sólo empezamos a entrever: los voluntarios dan de sí con alegría y con amor, pero reciben a su vez tanto que el proceso se les vuelve de aprendizaje y de placer, como el comienzo de una nueva forma de interpretar la vida..

Fuente: La Nacion

Link: http://www.lanacion.com.ar/1646741-la-satisfaccion-de-ayudar

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