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lunes, 11 de agosto de 2014

El chico que piensa la solidaridad en minutos

ARG Noticias habló con Gonzalo Rinaldo, quien se animó romper con el paradigma de "no tener tiempo para ayudar al otro" y creó el movimiento social "Un Minuto de Vos".


Gonzalo Rinaldi tiene en su casa una repisa llena de muñequitos de superhéroes coleccionables, vive con su perro al que bautizó con el nombre de Néstor y dice ser tímido pero verborrágico cuando quiere.

Reparte su tiempo libre entre amigos, la Play Station, estudia periodismo y magia. Dice también que trabaja como docente pero “vive” de Un minuto de vos, asociación civil que preside.

Hasta aquí un pibe normal de 28 años.

Viernes. Barrio porteño de Almagro. Mate sin azúcar de por medio, Rinaldi contará que quiere que lo vean así, como uno chico más, y uno de los mejores piropos que se le puede decir es que no parece un tipo solidario.

“La gente te mira con esa carga simbólica de que vos sos especial, y yo de especial no tengo nada. El tipo solidario no es extraordinario. Las personas solidarias somos gente ordinaria que se unen para hacer algo extraordinario. Ya fue eso de 'mirá que santo este pibe'”, dice Rinaldi.

Gonzalo lo ejemplifica con algo simple, cotidiano. “De vez en cuando salgo cansado del laburo, me tomo el bondi y si sube una persona mayor me hago el boludo y no doy el asiento. Eso no significa que sea una basura de persona, un tipo egoísta. No. Hace que ese día, en ese momento haya decidido hacer algo humano”.

Rinaldi recordará minutos después que hasta los 21 años coordinó un grupo de jóvenes en una parroquia y que, entredicho de por medio con un sacerdote, lo terminan echando. “De ahí hasta los 23 me dediqué a salir de joda con amigos casi todos los días. Ese año y medio me sirvió para extrañar lo que hacía”, dice.

Un día Gonzalo entendió que tenía que ofrecerle a la sociedad una propuesta distinta, que ese era su lugar en el mundo. Así surgió “Un minuto de vos”, el 13 de junio de 2008, en el bondi, charla filosófica de por medio.

“Íbamos camino al velatorio de la abuela de un amigo, pensando en qué rápido se nos estaba pasando el tiempo y no estábamos haciendo nada. Queríamos emprender algo y cuando preguntábamos a la gente si nos ayudaban decían “no tengo tiempo”, relata Rinaldi.

“¿Y si en vez de pedir algo material empezamos a pedir tiempo?”, le dijo en el colectivo a su amigo Juan Cruz -quien según Rinaldi es el verdadero fundador de Un minuto- (hoy coordinador de RSE de la asociación). Y Juan Cruz dijo “puede ser”.

“A partir de ese momento ya éramos dos. Si él hubiese dicho no, hoy Un minuto no existiría. Se apropió de la idea. Creo que eso hizo que Un minuto surgiera y siga creciendo”, aclara Rinaldi.

El objetivo de la asociación era claro: pedir tiempo. La idea de ese momento era conseguir juguetes y papel de regalo, moñitos, ir a una plaza y pedir a las personas que paren para dedicar un presente a cada niño. “El tema era ver cuántos juguetes, porque había que hacer algo grande -para hacer algo chico me quedaba en mi casa tomando una cerveza-. Un minuto no fue pensado como una feria del plato, sino como un movimiento social internacional”, remarca Gonzalo.

Había que juntar entonces 1440 juguetes, la cantidad de minutos que hay en un día. Esa tarde, 750 personas envolvieron en un día los 1500 juguetes que consiguieron, nuevos o en estado que uno le regalaría a un familiar.

“Es que la solidaridad dejó de venir en bolsas de resididos negra: nosotros la entendemos la envuelta en un papel de regalo, del mejor modo posible -afirma Gonzalo-. Esos pibes sólo se merecen lo mejor, porque seguramente reciben un montón de juguetes, la diferencia es ¿cuántas veces rompieron un papel de regalo o recibieron una tarjeta con su nombre? Eso que parece una gilada -que Un minuto está basado en muchas pequeñas- creemos que cambian las cosas, que hacen la diferencia”.

El presidente de Un Minuto de Vos afirma que el ser humano es solidario por naturaleza, que todos queremos hacer algo para cambiar el mundo. Es que Gonzalo confiesa ser un nato optimista.

“Lo que faltan son propuestas donde la gente se sienta identificada. ¿Por qué fundé Un minuto? Porque no encontraba ningún otro lugar donde me sintiera contenido, respetado, querido, y entendería que estaban trabajado sobre la problemática que para mí era la grave, que es la apatía, con la excusa del tiempo”, comenta.

Desde el inicio Un minuto de vos se reconoce como una organización netamente política, donde se plantea un cambio cultural: involucrase con el otro, compartir una mesa e ir a los barrios sin llevar nada a cambio.

Se reconoce como “hija” de Red Solidaria -movimiento creado por Juan Carr-, colaboran con cuatro comunidades hace 5 años ubicadas en Ciudad oculta, Campana, San Miguel y Villa Soldati, y cuenta con 25 voluntarios estables, y más de 180 por cada acción que emprenden.

“La solidaridad en la que creo no es la misma que la se creía hace 20 años que era puertas adentro. El mundo está afuera, la solidaridad tiene que estar afuera, y los que hacemos cosas solidarias tenemos la obligación de salir. El ambiente solidario no puede estar junto al pueblo, tiene que estar con el pueblo”, comenta.

Y remata: “La solidaridad no es algo masturbatorio, no es algo que uno hace para darse placer a sí mismo. Es algo que está hecho para compartirse. El problema del mundo solidario es que siempre son los mismos, a mí me revienta eso. No estamos cambiando el mundo porque somos pocos”.

-¿Te pasó esto de querer dejar todo?

-Todo el tiempo. El ambiente solidario es el mundo de los desencuentros, de las frustraciones. De 10 empresas que llamás para que te hagan una donación nueve te mandan al carajo o ni te responden que es peor. El tema es entender que cada empresa que te dice que sí es para festejarlo. Obviamente que quizás hay una semana que por ahí le aviso a mi equipo y no respondo mails, y la uso para tomar fuerzas, pero ¿cómo voy a parar si hay un chico en la calle?

-¿Cómo te imaginás tu participación en Un Minuto de Vos el día de mañana?

-Me imagino viendo crecer a Un minuto desde afuera y sin mí. Eso es lo lindo que tiene: ya es de tanta gente, es lo que más contento me pone. Sé que puede sonar raro pero es que la verdad si me voy y desaparece qué mal hice las cosas, cómo me equivoqué.

Hay que entender que uno solo no consigue nada, que tiene que hacer las cosas con otro, y para hacerlo con otro lo tenés que hablar, decir giladas, y de repente tu idea sea la que pueda cambiar el mundo.

Digo, quizás la idea para cambiar el mundo está escondida en alguien que todavía le da vergüenza de decirla, por algo no lo cambiamos aún. Es así de simple, cualquier puede hacer algo chiquito o grande, que sea trascendente para los demás. Si un boludo que colecciona muñequitos puede formar algo útil, cualquiera puede lograrlo.

Fuente: Arg Noticias 

Link: http://www.argnoticias.com/sociedad/item/13145-el-chico-que-piensa-la-solidaridad-en-minutos

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